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Comercio – Ruta Manila-Acapulco (I)

Aprovecho este post para comenzar una serie sobre la importancia que tuvieron para el comercio la ruta Manila-Acapulco junto con nuestros grandes navíos y marinos que la surcaron.
Retomamos, de esta forma, lo tratado en el post sobre los preámbulos del Pilar, pero indagando  en la historia de la ruta comercial más larga y peligrosa de la historia y las embarcaciones que realizaron dicha singladura, entre ellas, nuestro Pilar.

Inicio de la ruta

Desde la antigüedad, las diversas especias de Oriente (pimienta, canela, clavo, nuez moscada, jengibre, vainilla, etc.), que llegaban a Europa para sazonar y conservar los alimentos, gozaron de una gran demanda. Su escasez y la dificultad para transportarlas motivaron su alto precio, superior en algunos casos al de los metales preciosos.

Durante siglos el monopolio sobre este comercio lo ejercía la república marítima de Venecia. La caída de Constantinopla en manos de los turcos en 1453 dificultó dicho comercio y lo encareció aún más, lo que propició las exploraciones marítimas en busca de la especiería. La primera en comenzar con estas exploraciones sería Portugal, doblando el cabo de Buena Esperanza llegó primero a la India y después, en 1513, se estableció en las Molucas.

Por su parte, España emprendió la aventura colombina para llegar a las Indias (a Catay y Cipango) por la ruta occidental, esperando encontrar esas riquísimas tierras referidas por Marco Polo en 1298 en su Libro de las maravillas. Pero Colón se encontró con un nuevo mundo. A partir de aquel 12 de octubre de 1492, fecha crucial en la historia de la humanidad, los marinos españoles emprendieron un proceso continuado de descubrimientos y conquistas.

Para evitar fricciones entre España y Portugal con respecto a los futuros descubrimientos, el papa Alejandro VI se erigió en árbitro entre las dos naciones ibéricas promulgando en mayo de 1493 las famosas bulas Inter caetera, que delimitaban las respectivas zonas de descubrimiento y apropiación, señalando una línea de norte a sur, cien leguas al oeste de las islas Azores y de Cabo Verde, de tal manera que todo lo que se hallaba a oriente fuese para Portugal y lo situado a occidente para Castilla. Pero después de unas laboriosas negociaciones diplomáticas, suscitadas, entre otros motivos, por el hecho de que las islas Azores y las de Cabo Verde estaban en distintos meridianos, los Reyes Católicos y Juan II de Portugal firmaron el tratado de Tordesillas (1494), por el que se acordó desviar la línea de demarcación 370 leguas a occidente de las islas de Cabo Verde.

magallanes

Fernando de Magallanes.

Magallanes, marino portugués al servicio de España, convenció a Carlos V de que la especiería se encontraba en el hemisferio español y no en el portugués, y de que se podía llegar al Moluco por poniente, buscando un paso a través del Nuevo Mundo. Así pues, en 1519 parte de Sanlúcar con 300 hombres en cinco naves. El descubrimiento del estrecho de Magallanes, al que bautizó de Todos los Santos (aunque posteriormente y haciendo justicia, se terminó imponiendo el nombre de su descubridor), le condujo al Mar del Sur, al que, después de un mes de navegación muy placentera, viento en popa con todas las velas desplegadas, dio el nombre de Océano Pacífico. Tras atravesar ese inmenso océano avistaron dos islas altas, Rota y Guam, a las que bautizó como de los Ladrones (las actuales Marianas). Desde allí, tras siete días de navegación, las cinco naves arribaron a las islas de San Lázaro, que luego se llamarán Filipinas en honor de Felipe II.

Magallanes entró en el golfo de Leyte por el estrecho de Surriago, después la isla de Cebú y finalmente Mactán, donde encontró la muerte el  27 de abril de 1521 tras un enfrentamiento con el régulo del lugar al no querer este someterse.
En noviembre de 1521, los dos barcos que quedaban, Victoria y Trinidad, navegaron a las islas del Moluco, el legendario archipiélago de la Especiería. Las dos naves se cargaron de especias pero la Trinidad empezó a hacer agua. Esto obligó a que la Victoria partiera inmediatamente hacia occidente para regresar a España.
Tres años después de su salida, con solo 18 supervivientes, arribó a Sanlúcar bajo el mando de Elcano, culminando aquella gran aventura que completó la primera vuelta al mundo.

Mientras, la averiada Trinidad, mandada por Gómez de Espinosa, una vez reparada intentó regresar a América por oriente, objetivo que no logró. Cansada de lidiar con vientos adversos, regresó a Tidore y se rindió a los portugueses.

Continuará…

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By | 2017-01-29T09:50:28+00:00 31 Enero 2016|Historia|

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